DESEOS DE PAN Y DE ROSAS

8.3.18

Una mancha de tinta se expande en la tela porque penetra profundamente sus fibras. Una acción decisiva cambia a sus protagonistas porque penetra, como la tinta a la tela, profundamente la fibra de sus vidas.
(Mujeres de Lawrence, Massachussets).

106 años después, las mujeres continuamos con nuestra lucha, una lucha basada en la igualdad, en el respeto y en el reconocimiento. Todas las mujeres ocupamos un lugar en este Mundo y estamos cansadas de que nos quieran quitar ese lugar, estamos cansadas de estar cansadas, agotadas de venir al Mundo con una responsabilidad extra, una responsabilidad que nos va machacando a lo largo de nuestra vida.

Yo quiero una vida mejor para mi, una vida mejor para las mujeres y niñas de mi familia, una vida mejor para mis amigas, una vida mejor para mis futuros/as hijos/as y en general una vida mejor para todas las mujeres que ocupan su lugar en este Mundo.

Para mi, mi referente en esta vida es mi madre y si miro al cielo o a mi alrededor tengo algún referente más. 
Mi madre es el reflejo de haber nacido con esa responsabilidad extra y también con un sufrimiento extra. Si me fijo en sus manos me cuentan las infinitas horas trabajadas, si me fijo en sus pies me cuentan los kilómetros recorridos, si me fijo en su espalda me cuenta el desgaste padecido, si me fijo en su vientre me cuenta lo duro que es la maternidad y si me fijo en sus ojos me cuentan las cicatrices que lleva en el alma. 

Ella, como mujer sencilla y maravillosa me enseñó a tener mi lugar en este Mundo, a que no me lo dejase pisar, a ser una mujer respetada, a ser una mujer libre y a que luche por mis sueños.

Su vida es la que hace que siga pensando que todas tenemos nuestro lugar y que a pesar del agotamiento sus ojos me cuentan que están llenos de vida, como nosotras, que a pesar de estar cansadas tenemos una vida por delante y queremos brillar en un Mundo libre y equitativo.

Para todas las mujeres que son castigadas por el mero hecho de ser mujer. Por todas las mujeres que sufren la violencia machista y la discriminación cultural de sus países. Por todas las mujeres que se fueron y no tuvieron ninguna oportunidad. Por las que trabajan de Sol a Sol. Por las mujeres que cuidan a otras personas. Por las niñas que son obligadas a casarse. Cambiemos el Mundo por nosotras y por ellas. Vivamos sin miedo.

¡Ojalá tengamos Pan y Rosas todos los días de nuestra vida! 








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